Archive for Noviembre 2007
Una niña, en coma por beber éxtasis de su padre
La pequeña A., de dos años, ha pasado dos días en coma en el hospital de Sant Joan de Déu después de ingerir una cantidad indeterminada de éxtasis líquido de una botellita de plástico que su padre dejó descuidada en casa. La cría sólo alcanzó a decirle a su abuela “me duele el cuello” y se desvaneció de inmediato. El progenitor, Jordi L.D., de 26 años, se encuentra en prisión incondicional por orden del juzgado de instrucción número uno de Esplugues.
La pequeña entró en el hospital el pasado 3 de noviembre y permaneció en coma dos días ayudada por respiración asistida. Durante las primeras 48 horas, los médicos temieron por la vida de la cría. Tras recuperar la conciencia, continuó en cuidados intensivos hasta que, finalmente, el pasado martes, abandonó el centro hospitalario.
Los hechos se desarrollaron el mismo día 3. La niña se encontraba pasando el fin de semana en casa de sus abuelos paternos, en el barrio de la Zona Franca. En esa ocasión, la madre de la pequeña, de 23 años -separada del padre de la niña-, se quedó a dormir en casa de sus antiguos suegros. Jordi L. D. pasó la noche fuera de la casa de Zona Franca en la que convive con sus padres.
La pequeña A. fue la primera en levantarse la mañana de ese sábado. Sobre un mueble había una botella con líquido en su interior. Despertó a su abuela y, en un momento determinado, la niña bebió el que resultó ser un líquido casi letal para ella. Tras ver cómo su nieta caía al suelo desplomada, la abuela despertó rápidamente a la madre de la niña. La niña fue inmediatamente evacuada a un hospital. La madre tuvo la precaución de llevarse la botellita.
Cuando llegaron a Sant Joan de Déu explicaron lo ocurrido y el personal médico se puso en contacto con el padre, al que preguntaron qué contenía la botellita. Contestó tajante: “Éxtasis líquido”. Dijo que se dirigía inmediatamente al centro médico.
Allí ya le estaban esperando los Mossos d´Esquadra que, en cuanto lo vieron llegar, le detuvieron por un delito contra la salud pública, lesiones imprudentes y abandono de hogar, según fuentes cercanas al caso.
Dado el cariz de los acontecimientos, el juez autorizó que los Mossos registraran la casa donde ocurrieron los hechos. Al llegar, un testigo les informó de que habían visto al padre de la niña -antes de que éste acudiera al hospital- salir de la vivienda con unas bolsas de plástico. Los agentes no hallaron nada en el piso, pero si en la calle. En una bolsa encontraron un arma simulada y en otra, 279 gramos de polvo blanco, que en estos momentos se analiza.
El juez ordenó el ingreso en prisión de Jordi L.D., que ya tiene antecedentes por delito de incendio, robo con fuerza y otro con violencia e intimidación.
El detenido reconoció que sabía que su hija dormía esa noche en casa de sus padres y que la botella contenía éxtasis líquido. Su ex compañera sentimental declaró a la policía que sabía que Jordi L.D. era consumidor habitual de drogas. Se cree que el ahora ingresado en prisión entró de madrugada en el piso. Dejó la botella por motivos que se desconocen y abandonó la vivienda, explicaron fuentes del caso.
La pequeña de dos años y su madre viven solas porque, desde que la mujer se quedó embarazada, el padre de la niña se desentendió de ellas. Sin embargo, los contactos con los abuelos paternos no se han interrumpido. La pequeña se encuentra de nuevo junto a su madre.
1 comment Noviembre 13, 2007
La universidad francesa, en la calle
Las universidades francesas no se han vaciado este fin de semana. Muchos alumnos han acudido a las asambleas en las que se discutía si sumarse o no al bloqueo de los centros propuesto por algunos sindicatos y la mayoría de las formaciones de extrema izquierda contra la ley de reforma universitaria. Sin embargo, la ley elaborada por la ministra Valérie Pécresse, ya fue negociada el pasado verano y aprobada a principios de agosto.
En verano, Nicolas Sarkozy quiso aprovechar el impulso de la victoria electoral y adelantar algunas de las reformas prometidas durante la campaña, especialmente en los campos donde podían encontrar mayor resistencia, y el de los estudiantes es, sin duda, uno de ellos. Pero ya entonces, y pese a estar de vacaciones, la dureza de la respuesta de los sindicatos estudiantiles obligó a Sarkozy a intervenir directamente en las negociaciones y diluir algunos de los aspectos más radicales del texto.
Los sindicatos estudiantiles, concretamente la UNEF, el más implantado, salieron airosos de esa negociación, pero ahora, en la estela de las protestas contra la reforma de las pensiones, sienten la tentación de sumarse a la bronca social de este otoño. Una contradicción que el líder de la UNEF, Bruno Julliard, no acaba de poder explicar. La ley establece una serie de medidas para revitalizar el sistema universitario francés: masificado, falto de financiación y desprestigiado. La existencia, en paralelo, de las llamadas Grandes Écoles y los Institutos Politécnicos, auténticos viveros de las élites del país, evidencian aún más las carencias de unas universidades que ya no ofrecen el ascensor social de otros tiempos.
En Francia hay 85 universidades que albergan a 1,4 millones de estudiantes. Teóricamente son todas iguales, ofrecen el mismo tipo de educación y no se supone que haya diferencia entre un título u otro dependiendo de donde se haya conseguido. En realidad ya no es así desde hace tiempo. Cuando los estudiantes se lanzaron a la calle en abril de 2006 contra el contrato laboral precario (CPE) que proponía el entonces primer ministro Dominique de Villepin, el deterioro del sistema quedó en evidencia. Las imágenes que llegaban de los distintos centros y los reportajes sobre el deterioro de las instalaciones -las puertas arrancadas y los lavabos destrozados fueron un escándalo- pusieron en evidencia la necesidad de una reforma.
El eje de la ley Pécresse, y su aspecto más polémico, es el que, en ruptura con la tradición jacobina especialmente implantada en el mundo académico, otorga autonomía a los centros universitarios para gestionar su presupuesto y sus recursos humanos, y autoriza a los centros a establecer vínculos estrechos con empresas y fundaciones privadas que aporten financiación. Para los estudiantes que protestan, el Gobierno quiere “privatizar” las universidades.
El nucleo más politizado de los estudiantes, y más concretamente el Colectivo de Estudiantes contra la Autonomía de las universidades (CECAU), opina que la aplicación de esta ley desembocará en la creación de un sistema universitario “a dos velocidades” o más, en tanto que la parte de financiación que aporten las empresas privadas conducirá inevitablemente a que los centros se ofrezcan al sector privado como “graneros de empleo” para atraer el dinero.
Pero la realidad es que Francia tiene una de las tasas de matriculación más bajas de Europa, en torno a los 150 euros. La matrícula anual en una universidad pública española se sitúa entre 650 y 1.000 euros, en función de la disciplina y el número de créditos; una cifra que no supone más de 18% del total del coste real de los estudios.
Para mejorar el gobierno de las universidades la ley reduce a la mitad el número de miembros del consejo de administración de los centros, que pasa de los 60 actuales a 30. El texto inicial proponía una reducción mayor, a tan sólo 20 miembros. Los estudiantes que contaban con una representación de hasta 15 miembros en el sistema antiguo, no tienen ahora más que cinco.
En un primer momento la ley pretendía dotar a las universidades de un sistema de selección para sus estudiantes. En Francia no hay una prueba de Selectividad; tan sólo el examen del bachillerato, el famoso Bac, da acceso a la enseñanza superior. Sin embargo, esta fue una de las medidas que se quedaron en la negociación el pasado verano. El problema de la masificación en los primeros ciclos se mantiene, por tanto.
El Gobierno ha anunciado también 11 millones de euros para paliar los problemas del alojamiento para estudiantes.
Add comment Noviembre 12, 2007



